
- El cielo se oscurece como los sentimientos de una persona en cualquier solitaria barra de bar. Los camareros limpian y ordenan la barra y una chiquita entra a última hora para poder utilizar el servicio del lugar.
- ¿Va a querer algo más señor? Vamos a cerrar dentro de unos instantes - se dirigía hacia un camarero muy educadamente.
- No, al menos, hoy ya no. Cóbrese y quédese con la vuelta.- dije yo cabeza abajo.
Salí del lugar tan rápido como pude ya que mi cabeza se percato ser cómplice de algunas miradas del bar. No se a donde ir. Todas las calles de noche guardan un semblante imperecedero que mire allá donde mire siempre veo lo mismo pero con diferente forma... Siempre lo mismo y su cara también me aguarda ahí donde vaya. Llorar esta noche sería un gran alivio pero ya las lágrimas no saldrán más porque muerta mi cordura sólo soy un trozo de carne errante que huye de su cara...
Camino por diferentes lugares de esta ciudad, incluidos están algunos pasillos de mi mente que no deja el tormento de mi tragedia... Si pudiera descansar...
Hace un año que la conocí. Yo un pobre infeliz que trabajaba en un hostal donde la gente iba y venía, pero ella deslumbró con su mirada el lugar deslumbro mi alma y quise por un momento acercarme tanto como pude para llegar a olerla.
¡Buenos días chico! Tienes alguna habitación para una semana - Dijo ella muy jovial. Su cuerpo era esbelto y ella no era muy alta. Pelo negro y ojos oscuros con un enigma que tenía que ser mío.
Si, tenemos habitaciones señorita. Una semana piensa quedarse, no es ningún problema. Deberá dejar su documentación y dejar un pequeño deposito al firmar este documento - Dije yo sin poder de dejar de deslumbrarme con sus ojos.
Muy bien. Pues si me permite su equipaje la subiré a su habitación, perdón, digo subiré su equipaje... - Dije a trabalenguas por la torpeza de lo que dije aunque lo pensara.
Ella río y se acercó más a mi. - Crees que podrías llevarme tu sólo hasta ahí arriba.- Volvió a reir - Sería muy interesante, ¿como te llamas? - Dijo con una sonrisa y una cara de pícara que hacía que todavía la deseara más.
Me.. me llamo Mario... - Era evidente que ella había causado una gran impresión en mi, porque yo no dejaba de acariciarla en mi mente.
- Muy bien Mario. Yo me llamo Leire y si no estás muy ocupado me encantaría tomar una copa contigo esta noche. Ya que he venido a esta isla por trabajo y no conozco a nadie. ¿Te gusta el plan?- Dijo ella mientras se mordía levemente el labio inferior.
- Pues me gustaría mucho.- El color rojizo de sus mejillas me ardia en mis propias, me ardía la cara y me faltaba la respiración.
En esa noche tomamos muchas copas en uno de los bares más escondidos de la ciudad.
- No hay nada más fuerte que pueda hacer mella en mi...- Dijo mientras se ponía de pie y se movía al ritmo de la música. Parecía una serpiente que me tenía hipnotizado. Yo le pedí al camarero una botella de absinthe y solté una gran propina para aderezarla con ajenjo. - Busquemos juntos al hada verde le dije yo mientras cogía su mano... ella me sonrío, bebimos reimos y en su cama me hizo suyo durante toda la noche...
Durante aquella semana fui muy feliz. Empezamos a charlar de nuestras inquietudes y de derribar mi coraza ante ella, extendiéndole una alfombra de seda negra para hacerle la idea de entrar más apetecible y entró en mi para destruir todo aquello que formaba parte de mi fuerza, mi ilusión y mi creencia en el amor que había despertado con ella.
Después de aquella semana se quedó la siguiente y la siguiente porque según me dijo su empresa deseaba destinarla aquí para abrir una oficinas en la isla. Ella trabajaba para un bufete de abogados pero era un especie de secretaria. Le dije de vivir juntos,. Ella aceptó. Para mi desgracia.
Toda aquella pasión se disipaba a pasos agigantados durante los meses qe pasaron. Yo le pedía si todavía ella me quería y ella me contestaba que a veces creía que ella no podía amar a nadie y mi deseo se volvía tormento, ignorancia y locura. Un día llegue a casa después de trabajar, como siempre muy tarde por la noche y me alegraba porque Leire y yo volvíamos a estar mejor. Salí algo más temprano y tenía reserva en un caro restaurante de la ciudad. Cuando cruzaba la puerta de mi casa con un ramo de rosas en la mano encontré a Leire follando con otro en la sala de estar con una correa en el cuello y un hombre que no conocía que la estiraba de la correa por detrás como si fuera una perra. - ¡Pero que coño está pasando aqui! - Dije yo chillando de rabia. Para no cometer una locura apreté en mis manos el ramo de rosas y poco a poco noté brotando mi sangre por mis manos... Salí de ahí.
Todavía no he vuelto a mi casa y ahora vago todavía por las calles escapando de su rostro pero me persigue. Estoy enamorado de ella pero no para volver a ver esos ojos de burla cuando los vi ahí en el salón.
Antes de que pudiera llegar al bar más cercano me llamó a mi móvil.
Descolgué apretando el aparato. - ¡Como cojones has podido hacerme esto! ¡ Yo te quería! ¡Estaba enamorado de ti! - Dije a voces. - ¡Pshh! Escucha bien Mario. Ya te dije un día que no te enamoraras de mi. No soy nada de lo que tu querías. Durante todo este tiempo que hemos estado juntos te he engañado con varios hombres. Hombres de la peor calaña que pueda existir porque tu Mario me aborreces me haces ver lo que soy y eso no me gusta. Pero cuando estoy dejándome poseer una y otra vez por algunos de estos hombres que conozco en los peores lugares de tu ciudad me hace sentir que no soy tan mala como me siento contigo pero ahora otra vez me haces sentir así... Adiós Mario...
Después de esa llamada busque en los brazos de mis antiguos demonios una respuesta a todo un transcurso de mi vida que no entendía. Nunca antes me había enamorado como esta vez y en otras ocasiones mi apego no era tan grande pero acaban por hacerme siempre daño... Leire tenía razón soy demasiado bueno... Soy un lastre para cualquier mujer...
Mis pasos me llevaron como un lobo herido languideciendo y buscando un lugar tranquilo donde quizá no muriera pero pudiera llorar en paz. Estaba creo que en el puerto y baje por una escalerilla de piedra hasta un pequeña caleta de arena. El mar se movía muy alborotado yo me senté apoyado en las rocas y dejé que el alcohol me poseyera del todo... estaba cansado.. estaba bajo en influjo de algo que poco a poco me iva envenenando el corazón, un veneno con nombre de mujer, un veneno con el brillo de esos ojos, un veneno al recuerdo amargo del sabor de unos labios... ¡Leire arde en el infierno! Pero bésame una vez más...aunque sea en un tiempo de sueño...
¡Despierta Mario! - Una voz de mujer que no reconocía.
¡Despierta dormilón! - Una voz de mujer que no podía reconocer porque no podía abrir los ojos. Parecía que me había despertado de estar largo tiempo durmiendo. Mi cuerpo estaba dolorido y mi boca tenía un sabor extraño y seco. Algo o alguien me reincorporó y humedeció mis labios con algo dulce. El tacto que sentí eran unos finos brazo aunque la suavidad de ellos me hizo un estar momentáneamente muy a gusto. - ¿Quien eres? ¿Dónde estoy? - Dije con la voz muy ronca y seca.
- ¿Y tu sabes porque estas aquí? Un nombre resuena en mi cabeza. Una maldad resuena en la tuya y un amor que en rabia se ha convertido, y un no volver jamás que sello tu llave hacia este sitio.- Me dijo la voz femenina que oía porque yo todavía no podía abrir los ojos.
- ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Y pregunté cuál era tu nombre? ¿No puedo verte? - Dije mientras batía las manos al encuentro del origen de esa voz.
- Tu nombre se fue revelado cuando llegaste y pronto podrás abrir los ojos. Mi nombre es luna. - Dijo Luna mientras me tocaba la mejilla.
- ¡Fuera! ¡Aparta! ¡No entiendo nada! ¡Serás alguna delincuente que se aprovecha de mi exceso con el alcohol. - Dije yo apartando su brazo y empujando a Luna mientras me ponía de pie.
Ella río con soltura. - ¡No me pareces tan débil después de todo!
Podía oír el Mar que se agitaba y el viento que rozaba mis mejillas llevaba consigo ese perfume marino con el toque de sal. Seguía en esa pequeña cala pero... ¿quien era esta chica? De repente escuché de todas partes unos sollozos de angustia y un fuerte olor a mar salada.
- ¿Que pasa? ¿Que sucede? - Dije alterado.
- Son las lágrimas del mundo humano que caen en la noche perpetua de Mare noctem. Este lugar es el final de aquellos sufrimientos que no dañan el cuerpo pero dejan una herida en el alma difícil de borrar... Aunque me sorprende verte aquí. ¡Hace tiempo que estoy sola! - Dijo luna mientras saltaba y hacia un baile algo gracioso.
- No entiendo nada. Y no puedes venirme con tal desfachatez para dar una explicación a una cosa que acaba de suceder que no es posible entender dentro de la lógica. ¿Quieres que te diga la verdad? Creo que estás flipada y que este hecho ha promovido tu fantasía sin sentido... - Dije mientras me ponía las manos en la cara y me frotaba los ojos.
- Si no me crees Mario. Tu eres el que realmente intenta dar como explicación una racionalidad inexistente. Mira por un momento a tu alrededor y despierta... - Dijo Luna mientras me tiraba agua en la cara sin ver de donde la sacaba, simplemente acarició el aire, Yo me aclaré los ojos y mire a ambos lados de mi sitio. Estaba en una playa y todavía era de noche. No había luz alguna ni siquiera la de la luna pero si que se podía ver de forma nítida todo aquello que me rodeaba, un mar infinito, a los lados una playa infinita y detrás de mí... ¡Un cristal! ¡Un cristal con forma en relieve! ¿Pero como era posible? No se podía determinar la envergadura pero realmente parecía que tampoco tenía un final. - ¿Dónde estoy?- Dije en voz alta.
- Bien, ya te lo dije. Estas en Mare Noctem. Un lugar donde vienen a parar las lágrimas imperecederas. Donde de una forma sempiterna se almacenan los sentimientos tristes para que no vuelvan a rebotar en tu mundo aunque algunas veces algunas se me escaparon... - Dijo Luna mientras mantenía un risa infantil.
- No lo entiendo. ¿Se supone que eres una diosa o una carcelera de algo que no acabo de entender? - Dije mientras mi vista noo podía apartarse de aquel cristal. Tenía formas en relieve de espirales que a veces emitían unas luces en forma de estela pero sin resplandor alguna, ¿algo eléctrico quizás?
- Bien mi pregunta no es como has conseguido llegar. Ningún humano antes había estado en este mundo. Pero tampoco era algo imposible... - Dijo Luna mientras se ponía la mano en la barbilla. Por unos momentos me fije en aquella chica. Era de baja estatura pelo lila y los labios pintados del mismo color. Era muy esbelta y de unas formas esculpidas por manos de algún artista pero lo que más me llamó la atención fueron sus ojos, o eran extremadamente claros o eran blancos con alguna tonalidad. Sus ropas era ceñidas, un jersey negro y unos pantalones también del mismo color pero estos eran anchos. Había algo raro en ella, no se que era pero me pareció que emitía algún tipo de luz pero no conseguía matizarlo bien durante mi detenimiento en ello - ¿Que miras? - Dijo Luna con la cara seria.
- Pues la verdad me preguntaba que eras tu realmente. - Dije mirándola fijamente a los ojos.
- Creía que mirar así tan fijamente era de mala educación en tu mundo. - Dijo Luna con ironía.
- ¿Que sabes de mi mundo? - Dije curioso.
- Pues todo lo relevante a mi trabajo. Todo a través de vuestras vivencias. Vuestra vida está muy relacionada con el dolor y una forma de seguir vuestra existencia es después de algo muy desgraciado ver por unos desde fuera de vuestro cuerpo. Os veis, os escucháis, os doléis y entonces intentáis aprender u os volvéis con la misma rabia hacia el mundo como hizo en su momento vuestra desgracia. Dependéis de este sitio y de mi. De lo contrario no podrías mantener ese dolor en el olvido. - Dijo ella sentada en la arena.
- No te acabo de entender Luna pero si realmente es verdad lo que cuentas de este sitio. ¿Cómo puedo llegar a salir de aquí? - Dije mientras la cogía de los hombros.
- ¡Nunca me toques sin mi permiso! Y lo que te a llevado aquí es la misma llave que tendrá que volverte a tu mundo.- Dijo muy alterada mientras de un brinco saltó hacia atrás. Estaba muy nerviosa a raiz de que la agarré de los hombros.
- Lo último que recuerdo es que estaba borracho y que desperté aquí... - Dije yo agitando las manos.
- Eres más estúpido que el motivo que te ha llevado aquí. Tu desamor fue el culpable aunque todavía no entiendo porque tanto dolor por esto... - mientras decía esto su cuerpo de difuminaba y apareció otra vez distinto... ¡Leire! Rompí a llorar. Ella me miraba y se reía como una posesa.
- Eres realmente patético. Lo que nunca te dije es que disfruté con cada hombre que me follé en tu casa. Me penetraban una y otra vez y mientras lo hacían ¿sabes lo que me gustaba más? Imaginarme la cara de estúpido que pondrías... -Dijo mientras reía de forma endiablada y se frotaba todo el cuerpo de forma lasciva y grosera. Caí al suelo y rompí a llorar como un niño y luego grité como una bestia, con la rabia de una maldad que había sido revelada ante mis ojos... - ¡Basta no puedo más! - dije mientras estaba arrodillado con las manos en la cara. Algo me tocó la espalda y la empujé muy fuerte... -¡Déjame!- Grité casi dejando me la voz...
- Sigo sin entender porque sufriste tanto por alguien así. Cálmate, era necesario que vieras la esencia real de esa mujer. - Dijo la voz de Luna mientras vi que mis lágrima hacían una línea de agua que se dirigía al mar.
- Yo tengo que ausentarme por unas horas luego volveré...- Dijo luna mientras desaparecía en el aire.
- ¡Un momento! ¡No me dejes aquí!- Dije gritando al aire. Caí otra vez y volví a llorar.
Pasó una hora mientras contemplaba el mar y oía de vez en cuando que se agitaba y de él se escuchaban llantos y lamentos. Me preguntaba como podría salir de ahí. ¿Porqué estaba en este lugar? De repente del mar salió algo. La figura de una mujer pero no era Luna. Era muy alta y tenía el pelo rubio. Estaba desnuda y era preciosa. Su pelo acariciaba unos pechos redondos sin imperfecciones y sus pezones eran rosados muy carnosos. Su cara era inexpresiva y no parecía que sus ojos se fijaran en nada en particular. Camino lentamente hacia mi. Yo sin darme cuenta avanzaba hacia ella como si de una fuerza extraña me impulsara a dar pequeños pasos hasta llegar en frente suya.
- ¿Quien eres?- Dije yo casi susurrando.
- Soy tu amor. Poséeme aquí y ahora. Ámame... - Dijo ella con una de las voces más dulces que había escuchado en mi vida.
- ¿Pero que estás diciendo? - Dije asustado aunque ella era preciosa, ahora que estaba más cerca podía contemplar aquel precioso rostro. Sus Labios eran carnosos y húmedos que invitaban a comerlos hasta que el tiempo dejara de existir.
- ¡No! ¿Estás loca? No sabes que estas diciendo... - Yo intentaba alejarme pero algo me estiraba más hacia ella. Me abrazó y me susurro al oído un te amo que hizo que me estremeciera. Cerré los ojos y notaba como sus labios se acercaban a los míos.
- ¡Nooo! ¡Fuera de mis dominios! - Era Luna que gritaba eso mientras estiraba a la mujer y la tiraba al suelo con una fuerza fuera de lo normal. La mujer se levantó y su rostro había desaparecido, no tenía rostro alguno. Se arrastró hacia atrás como un animal asustado y volvió a las aguas de las que había salido.
- ¿Quién era? - Dije muy agotado.
- Era una bestia, sólo debes saber eso. Te habría matado si no llego a estar aquí. Consume la fuerza vital de sus víctimas mediante sus ilusiones. - Dijo Luna mirando hacia aquel extraño mar.
De repente el mar se tiñó de rojo y empezaron a escucharse muchos gritos de dolor.
- ¿Que sucede ahora? - Dije alzando la voz por culpa del estruendo.
- Muchos han sucumbido a la pena de una desgracia al mismo tiempo y mi mundo se combulsionado. - Dijo Luna mientras lloraba. Le caían unas lágrimas de color rojizo muy brillante.
- ¿Estás llorando? - Pregunté yo.
- Esto no son lágrimas humanas Mario. Son las lágrimas de alguien que no llorar. Ahora Mario cuando acabe este sufrimiento deberás adentrarte en las aguas tu sólo y enfrentarte a tu desgracia. - Dijo Luna muy seria.
- ¿Eso me sacará de aquí? - Pregunté yo sorprendido.
- Debes de tener cuidado pues cruzarás unas fronteras que pueden sumergirte para siempre en tu desesperación. Toma coge esto. - Luna me estaba dando una gema de color azul con un ojo dibujado en el centro.
- Cuando llegue el momento ponte esta gema cerca de tu corazón y desea volver a tu vida. Pero no antes de haberte enfrentado a tu desgracia pero ten cuidado porque su forma puede ser algo que no desearas haber conocido... - Luna después de haber dicho esto me señalo el mar. Con la gema en la mano me adentré en las aguas y cuando me cubría la cintura me giré hacia Luna y miré por última vez su rostro. De repente algo me cogió por las piernas y cerré los ojos.
Cuando abrí los ojos estaba de pie en una gran sala oscura y una niebla ligera cubría el lugar. Algo susurraba en mis oídos un nombre que me provocaba dolor, Leire. Unos pasos pronunciados de tacón se dirigían hacia mi. Un perfume que me adormecía se respiraba en el aire, un perfume familiar.
- Hola Mario. - Dijo Leire que apareció delante de mí. Estaba con los ojos vendados con un y en sus labios había marca de pinta labios que había sido frotado. Estaba semi vestida con un traje de tela negro muy ajustado.
- ¿Que haces tu aquí? - Dije entre dientes por la rabia que me consumía.
- Bésame Mario. Ámame. Seré tuya para siempre y de nadie más. Siento lo que ha pasado. - Ella se acercaba a mi cara frotando aquellos preciosos labios en los míos. Sus manos me paseaban como serpientes por mi pecho y acabaron quitándome la cremallera de los pantalones.
- ¡Para! ¡Ya no te amo! - Dije escupiéndole en la cara. Ella con dos dedos se limpió y se los relamió.
- Yo a ti si. Y quiero que me hagas el amor ahora mismo.- Me dijo mientras se mordía los labios.
- Creía que para ti se decía follar y por nada lo haría. ¡Vete!- Le dije mientras retrocedía. Mi pecho estaba a punto de estallar y un sudor frío me hacía perder la noción sobre la realidad.
- No lo entiendes Mario. Debes tomar una decisión porque tengo algo para ti que puede hacerte decidir. - Sus manos se encogieron y se retractaron hacia su cuerpo. En su cara comenzó a ser escamosa y sus ojos se volvieron amarillos. Sus piernas se juntaron e hicieron una. ¡Una serpiente de mi tamaño! ¿Pero que estaba sucediendo?
En mis manos apareció un ramo de rosas como las que llevaba aquel día y vi mis manos que sangraban.
- Leire me enamoré de ti pero eso es algo que va a cambiar. Adiós Leire. - Mientras decía esto le lancé a la serpiente el ramo de Rosas y la serpiente se desplomó en el suelo quedando sólo el cuerpo de Leire.
- ¿La amabas mucho verdad? - Dijo el cuerpo de Leire pero no era su voz.
- Hubiera dado en su momento mi vida pero ahora sólo quiero que se marche - Dije yo.
- Para creer en lo que dices debo tener algo como testimonio. - Dijo la voz del cuerpo de Leire.
-¿Y tu que se supone que eres? - Mientras me daba unos pasos hacia atrás.
- Soy aquello que nace de tu gloria y te mata en tu desgracia - Dijo mientras se ponía de pie una mujer desnuda llevaba un símbolo dibujado en el pecho. Era una rosa cruzada por una espada.
- Quiero irme a casa y volver a empezar. Quiero luchar por recobrar mi vida. - Dije mientras me acercaba la gema al corazón.
- Dame esa gema Mario. Es mala para ti. - Dijo ella mientras me extendía su mano. Su pelo era muy largo y negro. Sus ojos eran amarillos y muy alta.
- Ven a cogerla tu misma - Me puse la gema en el pecho. - ¿No pasa nada? ¿No funciona?
- Te lo dije Mario.- Dijo ella mientras se encogía de hombros. La gema se incrustó en el pecho y sangre mucho. Caí al suelo. Y luego me volví hacia Mare Noctem para siempre.
- ¿Se encuentra bien? -Dijo un policía que bajaba la escalerilla de la cala del puerto.
- Luna me has mentido - Dijo Mario.
- Disculpe ¿Qué ha dicho? ¿Se encuentra bien? - Dijo el policía con cara de extrañado.
- ¡No Luna! ¡No perdí la gema! ¡Hice lo que me dijiste! - Dijo Mario dando manotazos y chillando.
- ¡Oiga tranquilícese! Si aquí agente 24518 he encontrado una persona en la pequeña cala de al lado del puerto de Palma y necesito una ambulancia, parece que está enajenado o drogado.
- No quiero oír más esos llantos eternamente en Mare Noctem...- Dijo Mario mientras lo metían con una camisa de fuerza en la ambulancia.
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6 comentarios:
dios... joder... ufff, atonito y cansado... solo puedo decir gracias una vez mas eres increible y no nos hagas esperar tanto para tu prosima historia :D aunke aun tienes tiempo las otras estan leidas esta solo una vez las suelo leer dos o tres vezes asi ke ... ya sabes empieza a prepararal proxima para cuando alla leido esta repetidas vezes, un fuerte abrazo''
Gracias Jorge por tu admiración pero todavía me falta mucho para escribir tal y como debería hacerlo. Todavía estoy muy verde pero gracias a todos los comentarios que me van llegando. Un abrazo para todos.
Fantastico, estimado amigo. Me encantan tus cuentos. No me lo podía imaginar. Empieza a pasarme textos pero ya mismo :-)
Great work!
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Que pasada ,cada dia me gustas mas,quiero un libro tuyo y dedicado,me lo mandas en un giro postal a contra reembolso,voy a imprimir todo esto y sera la lectura de mis noches cerca de mi ventana.
Maria
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