En la fría mañana de enero espero tus noticias
dime si estas bien y lo bien que duermes o despiertas
miraré mi viejo buzón que necesita una mano de pintura
y te escribiré en papel arrugado que tanto garabateamos
aún hay palabras que no deben velarse.
Consúltame cuando el dolor destruya tu razón
y rescatame cuando no pronuncies de donde provengo
cree en mí como yo creí en tí
siempre a tu servicio, velando por tu cómodo vacío
sólo lo mejor, lo justo en tus ojos sin brillo
piensas en mi tantas veces
me deseas y destruyes
cuando te acurrucas a mi lado en la cama
yo te cuento como debería ser y no lo que ha sido
o lo que podría ser.
Tus años de culpa marchitan tu sonrisa
recuerdo la primera vez que robé tu inocencia
tu desesperación y ambición eran una delicia en mi boca
nunca pronuncies mi nombre ante nadie
porque yo para ti soy y no soy, la mentira.