31.1.06

¿Donde está mi mente?




Creo recordar que tiempo atrás carecía de tantas tensiones y que mi mente fluía de una manera vigorosa y que los problemas no duraban más de cinco minutos o les quitaba tanto peso al asunto podía darse por zanjado. Esta mañana he creido no recordar ni siquiera quien era y donde estaba, ese pequeño instante entre el sueño y despertar. Esto se debe al extrés y saturación mental dijo alguna eminencia que ahora cuyo nombre inpronuciable no consigo acordarme. Este simple hecho me ha aterrorizado por eso escribí este relato corto:

- Mama, mama, ¿es de verdad que los niños pierden sus ganas de jugar cuando son mayores? - Los mayores, mi vida, tienen otras formas de jugar, juegos que los niños pequeños no pueden hacer - dijo la madre del niño con cara de cansada. - ¿Pero porque los niños cuando crecen se enfadan más? - Dijo el niño con cara de desconcierto. - Los mayores tienen muchisimas cosas que hacer y a veces nos enfadamos por tonterías, pero enseguida nos arreglamos...- dijo la madre risueña. -Pero, mama, mama, ¿porque el vecino de al lado siempre tiene la cara seria? A veces de noche lo oigo llorar, mucho, mucho...y...y...dice cosas...porque...porque me haces esto...y cosas así...- dijo el niño interesado. La madre preocupada acostó a su pequeño relizando juegos gestuales para desviar la atención de sus preguntas. -Que curioso, no sabíamos que teniamos un vecino...que raro...bueno iré a ver, y si puedo colarle que no haga escandalo por las noches, por que mi niño es muy sensible y puede no entender según que situaciones.
La madre después de esperar un rato y realizar alguna que otra tarea doméstica, cojío las llaves del recibidor de la casa y fue a la puerta siguiente de su apartamento. Tocó varias veces a la puerta. No había ninguna placa en la puerta. Tampoco se oía ningún ruido desde su interior. Tocó por última vez la puerta, esta se entre abrió. La mujer sorprendida asomó la cabeza. La ocscuridad del recibidor era intensa y el olor a casa cerrada y húmeda le pareció muy extraño. -¿Hay alguien? ¿Oiga? ¿Oiga?. Pero nadie contestó, el sonido recorrió el espacio creando un eco de vacío. La mujer pensó que el apartamento debía estar abandonado. Entró muy curiosa por lo que le había dicho su niño, por un momento pensó que debía ser la imaginación del niño, pero nunca antes había mentido. Intentó darle a la luz pero el interruptor no encendía nada. Se acordó que en su bolsillo tenía un mechero, así que intentó alumbrar con la lumbre del mechero. El apartamento estaba vacío y sucio. Un frío de horror se apoderó de ella al ver varias cucarachas que se amontonaban en un rincón. Pero curiosa se dirigió a la habitación que daba pared con pared a la de su hijo. Una vez en la habitación vió una cama toda sucia, también había un armario grande antiguo con un gran espejo en la puerta. De repento notó una gran respiración, ronca y desacompasada, muy ansiosa. La mujer se quedó inmóbil por el pánico de ese sonido. En la cama pudo darse cuenta que había una carta. La mujer en un arrebato de valentía cojío la carta y se fué de ese apartamento corriendo. Una vez en el suyo, se dirigió a la cocina y se preparo un infusión de hierba luisa y temblorosa miró la carta. No tenía nada escrito en el sobre y estaba sellado con cera roja, el papel era amarillento. Abrió el sobre y sacó un papel que tenía en su interior, que decía:

' He perdido todo. Mi identidad. Mi alegría. Mi tristeza. No tengo nada y a nadie. No se realmente quien soy. Encima de la cama de un apartamento que me parece totalmente extraño a mi. ¿Que rostro me tortura y quien es? No entiendo nada. Se que esto es un final, aunque algo en mi no quiera reconocerlo. Pobre quien quiera que seas. No temas. Duerme..sueña...sueña...sueña...alguien vendrá...'

La mujer con lágrimas en los ojos dejó el papel encima de la mesa y se dirigió hacia la habitación de su niño Abrió la puerta y vió que su niño dormía placidamente. Entonces escuchó unos llantos de deseperación, venía de la habitación de al lado. De repente sacó el papel de su bolsillo, miró apresuradamente y vió en una esquina el nombre Juan. Ella gritó el nombre. - ¡Eres Juan! ¡Eres Juan! Entonces paro el ruido y la mujer notó una pequeña brisa en el papel, lo miró de nuevo y vió que ponía:
'Gracias por recordarme quien soy...'


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26.1.06

Descenso - 1. Memento no mori


Este es el principio de una serie de relatos cortos con diferentes personajes que cuentan su propio descenso, su gran caída. Cada cierto tiempo iré publicando una historia, de lo que ya llevo escrito pero no puedo ponerlo todo de golpe...




I


- Mis articulaciones chirrían como la puerta de un caserón sucio y abandonado. Hace días que mi cuerpo no tiene el calor necesario para aparentar ser normal. Soy peor que un yonki en busca de su dosis habitual de heroína para sus castigadas venas. Lo más gracioso de todo es que yo soy el castigo de esas venas y mi cuerpo es el que tiembla como el de un yonki por la abstinencia, en mi caso es por el atiborro que sufre mi boca de tan preciado líquido.
- Bueno es una noche más en el paraíso nocturno que nunca cambia, mire donde mire todo me parece de un mismo tono, y no saco ningún provecho de las luces artificiales que los humanos en afanes de superación han conseguido crear con sus propias manos, eso si más seguras que las antiguas antorchas, pero en un vago recuerdo de mi mente o lo que quede de ella está la magnificencia y majestuosidad de un campo de trigo bañado por la luz solar. Recuerdo cuando hace mucho tiempo el sol entraba en mis ojos y lo que siempre me quejaba todas las mañanas, y ahora por burla del destino no tengo ese placer de refunfuñar. Que tan divertido era! es otra de esas palabras: divertido que han sido borradas de mi cabeza por la degradación que ha sufrido este concepto con el paso lento de los años y su carencia de significado para mi. Quien debió crear tales conceptos? Que extraña sensación produce la nostalgia de palabras inventadas, ridículo, muy ridículo, pero en fin a ponerme el chubasquero creo que va a llover a cántaros pero la llamada de la sangre me obliga a salir en una noche lluviosa, me siento como ese obrero de clase baja que tiene que ir a trabajar en la fábrica todo el día para llevarse el triunfo de un trozo de pan a la boca...ahí llega el primer trueno...la primera centelleante luz...y luego el ensordecedor estruendo de la lluvia...creo que poco servirá el chubasquero...


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25.1.06

Transmutación.







''En la verdad a veces vemos más clara la mentira''

La vida a veces da unos vuelcos gratamente o nefastamente impresionantes. Todos estamos en continuo proceso de cambio, con una alineación cada vez más andrógena. Todos reímos, lloramos, nos revolcamos en la hipocresía, ilusiones y caídas. Mi criterio frente a las oleadas de un mar de sensaciones es que nuestra mente puede llegar más allá de lo que sencillamente ven nuestros ojos no todo tiene un porque sin una consciencia liberada de ataduras de lo material.

24.1.06

Alegoría sobre el infierno


En cuando mi alma se pose en la piedra caliente de las entrañas del averno,

suscitaré con mi rabia el fuego intenso que mi intrínseca alma se merece,

entonces las risas burlonas que me azotaban en vida perecerán en dulce melodía,

encontraré los terribles placeres de mi carne deshecha que recompondrán con clavos,

y cuando esté en el infierno, soñaré con otro infierno más cruel que ese,

transformaré el renacimiento de mi luz venidera en chispeante fuego rojo,

para la llama eterna no soy más que el combustible imperecedero,

quebrantaré el sufrimiento de una fría hoja afilada que asiste en mi eléctrico gozo,

y rescataré esos golpes que llueven desde lo alto para penetrar en el submundo del sucio ego,

Correré entre pilares de fuego en un festival de intensas desgracias,

Vástago inmortal de mi penitencia sin obligación de ser paria de mi ignífugo desprecio hacia el tiempo,

en el infierno intemporal crearé un arco donde pasarán hacia un espacio reducido que degraden las horas y minutos de un paso absurdo,

querré disolverme en un caldo alimentado por llantos que intentarán la fusión con mis partículas,

desagradecidos amorales fanáticos de una expresión inútil y salada al paladar,

dejad hervir la sangre que corre por vuestras venas y dejadse llevar por el funeral marchito de vuestras felices vivencias,

se venden parcelas en el infierno y yo soy primer accionista en ellas,

espinos de púas metálicas rodearan mi cercado para dar la bienvenida a mis visitas y daré un vaso de ácido a sus acaloradas almas,

y en la tormentosa morada de mi soñado infierno sonreiré, jugaré con la muerte una partida de damas, una a una caerán sus fichas y entonces ella me venderá su alma.